La consumición visible es un término usado para describir el gasto pródigo en los bienes y servicios que se adquieren principalmente con el fin de exhibir la renta o la abundancia . En la mente de un consumidor visible, tal exhibición sirve como medio para el estado social que logra o que mantiene. Un término muy similar pero más familiar es " que continúa con el " de Joneses ;.
La consumición desagradable, un corolario necesario del, es el término aplicado a la consumición los bienes y servicios para el propósito deliberado de inspirar el envidian en otros.
Estos términos no se utilizan descriptivo para los desordenes del comportamiento tales como consumición del binge y gasto obligatorio .
Con la mejora significativa de estándares vivos y la aparición de la clase media en el vigésimo siglo, la consumición visible término ahora se aplica amplio a los individuos y a los hogares con las rentas consumibles cuyas estructuras del consumo son incitadas por la utilidad de mercancías para demostrar su estado algo que cualquier utilidad intrínseca de tales mercancías. Desde los años 20, los economistas tales como Paul Nystrom teorizaron que los cambios de la forma de vida traídos encendido por la edad industrial inducían un " Filosofía del " de la futilidad ; en las masas, que aumentarían la consumición de moda. Así, el concepto de consumición visible se ha discutido en el contexto los comportamientos narcisistas adictivos de o inducidos por el consumerismo, el deseo para la satisfacción inmediata, y las expectativas hedonistas .
Estos últimos años, la consumición visible también se ha visto como un factor que contribuía a los desordenes del comportamiento tales como gasto obligatorio y es un contribuidor importante a las bancarrotas personales resultando de abuso y de la mala gestión del crédito . ¡directo el término a la condición general mientras que ahora existe-->
los impuestos del tienen algunas características que las recomienden fuerte. En el primer lugar, pueden nunca tocar los cuya renta entera se expenda en necessaries; mientras que alcanzan ésos por quién qué se requiere para los necessaries, se expende en indulgencias. En el lugar siguiente, funcionan en algunos casos como la única clase útil de ley suntuaria. Niego todo el ascetismo, y deseo de ninguna manera ver desalentado, por la ley o la opinión, cualquier indulgencia (constante con los medios y las obligaciones de la persona que la usa) para que se busca de una inclinación genuina, y disfrute de, la cosa sí mismo; pero una gran porción de los costos del más alto y de las clases medias en la mayoría de los países contraídos de respeto a la opinión, y una idea que ciertos costos están esperados de ellos, como accesorio de la estación; y no puedo sino pensar que el gasto de esta clase es un tema más deseable de los impuestos. Si los impuestos lo desalientan, se hace alguÌn bueno, y si no, ninguÌn daño; para en cuanto los impuestos se imponen en las cosas que se desean y se poseen de motivos de esta descripción, nadie es el peor para él. Cuando una cosa se compra no para su uso sino para su suntuosidad, la bajeza no es ninguna recomendación. Mientras que Sismondi comenta, la consecuencia de los artículos degradantes de la vanidad, no es que menos se expende en tales cosas, pero que los compradores substituyen para el artículo degradado alguÌn otro que sea más costoso, o una calidad más elaborada de la misma cosa; y como la calidad inferior contestó al propósito del pozo de la vanidad igualmente cuando era igualmente costosa, un impuesto sobre el artículo es pagado realmente por nadie: es una creación del rédito público por la cual nadie pierde.
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